Libros sobre el «deseo femenino», talleres sobre la vulva, artículos sobre el placer en la mujer, cursos sobre sexualidad en la menopausia… Y sin duda hacía mucha, mucha falta.
Pero… ¿Y quién, cómo y dónde se habla de la sexualidad de los hombres?
Porque sus deseos, sus sentires, sus fantasías, sus placeres, sus cuerpos y tantas otras cosas han sido también regularizadas. Porque, aunque se ha hablado de ello más que en nuestro caso, se ha hecho de forma altamente limitada, caricaturizada y simplista.
Además, ¿dónde hemos oído hablar de ello? En el bar, en la playboy -o similares-, en el patio del instituto, en las películas, en el porno?
¿Y qué idea nos daban? ¿No es acaso una que se aleja de la realidad y de las vivencias reales de tantos hombres? ¿Que estandariza y crea una norma, un modelo?
Y las consecuencias han sido y son nefastas: presiones por “cumplir” (ya sea con las erecciones, los tiempos, etc), por tener que saber más, o llevar la iniciativa, o machacarse en el gimnasio… El resultado han sido hombres que tampoco conocen su cuerpos, sus gustos y no saben cómo hablar sobre su sexualidad y sus deseos.
Si bien es cierto que el modelo “estándar” de relación sexual (rápida, centrada en los genitales, la penetración y el orgasmo) se adapta muchas veces mejor a algo que puede gustarles que a nosotras, eso no quita que sea limitante y susceptible de generar distintos problemas (para ellos o su relación de pareja).
Creo pues que necesitamos estudios, libros, charlas, encuentros y, sobre todo, diálogo acerca de la sexualidad real de los hombres reales. Hombres que, si por algo se caracterizan, es por ser diversos. Por tener gustos, deseares, formas de amar, cuerpos, fantasías, ritmos y preferencias siempre diferentes.
Necesitamos visibilizar esta riqueza. Que los niños, adolescentes y hombres de hoy puedan encontrar referentes. Que no se sientan unos bichos raros porque les acontezcan cosas comunes a tantos de ellos. Donde todas sus emociones, todos los cuerpos, todos los deseos y todas las fragilidades tengan cabida y sean legitimados.


