Píldoras sexológicas

El deseo

¿De qué forma se despierta tu deseo?

Podemos cultivar el deseo con respeto, empatía y nuevas formas de conexión.

Cuando hablamos del deseo erótico (ese deseo de alguien, ese anhelo de un otro concreto) merece la pena recordar que no en todo el mundo va a aparecer de la misma manera: hay dos formas principales en las que va a surgir  (y ambas coexisten, en diferente grado, en cada persona).

Llamamos erástica a la persona cuyo deseo erótico aparece generalmente de forma espontánea hacia el otro deseado.

Es un “deseo de desear”.

Hay una mirada más “hacia afuera”.

Es una forma más “masculina”.

Llamamos eroménica a la persona cuyo deseo erótico aparece generalmente de en respuesta al deseo percibido del otro.

Es un “deseo de ser deseado”.

Hay una mirada más “hacia dentro”.

Es una forma más “femenina”.

Esto, como cualquier otro aspecto de la sexualidad, es dinámico y va a cambiar según el contexto, la persona deseada, la etapa del ciclo vital… Pero hay una tendencia en cada persona, y el ser hombres o mujeres tiene cierta influencia.

Esto, como cualquier otro aspecto de la sexualidad, es dinámico y va a cambiar según el contexto, la persona deseada, la etapa del ciclo vital… Pero hay una tendencia en cada persona, y ser hombres o mujeres tiene cierta influencia.

Muchas manifestaciones de un deseo más erásticopor ser torpes, indeseadas o desconsideradas– se han venido problematizando. Y aunque esto resulta comprensible, no es del todo inocuo: esto es algo que va a afectar a ambas partes.

Hoy encontramos dificultades para expresar ese deseo, pero también para sentirnos deseadas. Todo deseo va a surgir fruto de una interacción, y la sospecha, la centralidad del consentimiento o la sanción están limitando enormemente estas interacciones.

Ha aumentado el miedo a incomodar, ser penalizado o rechazado (puede ser por la persona, el momento, el lugar…). Y aunque nos da mayor sensación de seguridad, hay un fuerte impacto en la seducción y el cortejo.

Ej: no es lo mismo recibir una mirada sostenida de uno o de otro, en clase o la discoteca…

Y me pregunto… ¿podemos volver a cultivar estos deseos y sus expresiones con nuevas fórmulas?

¿Podemos aspirar a un atrevimiento con respeto?

¿A una transgresión con empatía?

¿A una invitación directa con consideración?

Tenemos el poder de crear nuevos dialectos para generar estos diálogos.  También de desarrollar una mirada comprensiva hacia la torpeza o hacia la incomodidad ajena. De romper el silencio que han creado el miedo y la corrección.

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