Me apasiona la vida en todas sus formas: la naturaleza, los animales, el placer de aprender, las conversaciones que se alargan sin prisa… y, por supuesto, la sexualidad.
La erótica, el deseo, la vulnerabilidad, el juego, los vínculos: todo aquello que nos conecta con quienes somos y cómo nos relacionamos.
Durante un tiempo sentí que había algo erróneo en mi sexualidad, que no encajaba. Así que inicié un camino de exploración y autoconocimiento que me llevó a comprenderme de otra manera. A mirar la diversidad y las relaciones humanas con más amplitud.
Entendí que no había algo mal en mí, sino en lo que me habían dicho que debía ser, hacer o desear. Acercarme de esta manera a la sexualidad me ha ayudado a detenerme para escuchar, a comprender sin juicio, a explorar las vivencias con otra mirada.
Sé que este es un terreno que a veces duele. Puede generar dudas, angustia, confusión o incluso soledad. Encontrar a alguien con quien hablar sin miedo ni vergüenza no siempre es sencillo. Por eso estoy aquí: para ofrecer un espacio seguro, sin juicios, donde poder compartir lo que ocurre, encontrar alivio y abrir caminos nuevos.
“El placer no está en las exigencias de llegar sino en el deseo de ir”.
Efigenio Amezúa