Es frecuente que a la hora de relacionarnos en el plano erótico, y en especial si no hay confianza con la otra persona, nos basemos en una especie de guion predefinido.
Este guion lo hemos aprendido desde pequeños viendo películas, escuchando conversaciones, a través del porno… (caricias, besos, masturbación, sexo oral, penetración y orgasmo… ¿os suena?)
Y salirse del guion implica a menudo una sensación de pérdida de control; puede resultar difícil por sentirse confundido, perdido, inseguro, vulnerable…
Salirse del guion supone un riesgo y da miedo, quedarse en el “ABC” te protege del rechazo porque sabes que, por lo menos, no vas a resultar incorrecto.
Al quedarte en él no te vulneras ni te expones, sabes que no vas a hacer nada inesperado… pero tal vez sea justamente eso lo que desea la otra persona. O quizá, lo que desea tu cuerpo.
Salirse del guion arriesgado, sí, pero también es una oportunidad: puede dar pie al juego, a la sorpresa, a explorar, permite la puesta en común de los deseos particulares de cada uno.
¿Has probado a salir del guion?
¿Qué ha sucedido?


